Ana tiene sed de sangre. No solo desea matar a Camille, sino que Clara le ha explicado que: le harían mucho más daño a los Romanov secuestrando, torturando y asesinando a Emily Campbell. La protegida de Nicolay, la mujer a la que todos defienden.
—Deberías irte a descansar —la voz de Clara suave y maternal llama la atención de Ana —. Te ves exhausta.
—No tengo idea de lo que significa esa palabra, no desde que Rixio estaba condenado en aquella casa —responde Ana con voz lastimera, un susurro