—¡Desalojo inmediato! —ordena Nicolay con voz cortante mientras avanza hacia el ala norte luego de dejar a Emily —. Que bajen todos al refugio subterráneo. ¡Ahora!
Samvel ya se mueve como mente maestra con el plan trazado y Egor como estratega coordina con los guardias. Camille, firme como una estatua, permanece en el vestíbulo, con el arma en la mano y los ojos clavados en la entrada principal.
—Yo me quedo —dice sin titubear, con la voz ronca, deseosa de sangre —. No pienso esconderme mientra