Emily abraza de nuevo a Becky, es su niña querida. Se siente muy feliz de estar con su familia, ya no le importa que esté atrapada en un contrato por un ano con un mafioso.
< ¡Dios mío, es un mafioso! >, piensa alarmada cayendo en la cuenta.
La claridad de sus pensamientos la golpean fuertemente, no había tomado en cuenta el hecho de que Nicolay no era un hombre común, es uno de esos que tienen negocios turbulentos y además asesino. De pronto su felicidad se ve opacada por la realidad que le