Capítulo 162 – El Juicio del ruso
El aire en el arsenal privado de la mansión Romanov es gélido y huele a aceite de armas, pólvora y esa pulcritud clínica que acompaña a Nicolay dondequiera que vaya. El Pakhan está sentado en su silla de ruedas, con la espalda recta a pesar del dolor que le recorre la columna como una descarga eléctrica cada vez que respira hondo. Frente a él, Egor Radov termina de ajustar las correas de su chaleco táctico. La escena es un cuadro de lealtades absolutas.
Nicolay