Capítulo 7 —Fingir
Narrador:
La limusina se detuvo frente a un océano de luces. Flashes, cámaras, sonrisas plásticas, expectativas afiladas.
El mundo de Antonio. El mundo en el que ahora ella tenía que existir.
La puerta del coche se abrió del lado de Camila. Un asistente elegante se inclinó apenas, esperando que bajara. Ella respiró hondo, reunió dignidad, fuerza, determinación… e intentó moverse.
Pero una mano se adelantó, firme, segura, la de Antonio.
—No —dijo con calma, desde adentro —Todav