Capítulo 104 —La herencia en la piel
Narrador:
La carta no se le había salido del pecho.
Se le había metido en la sangre.
Camila no estaba tranquila desde que la leyó. No estaba furiosa, no estaba quebrada, no estaba llorando. Estaba… encendida. Como si algo antiguo le hubiera despertado una alarma interna que no sabía cómo apagar.
Tony la observaba desde el otro extremo del apartamento secreto. Minimalista. Frío. Blindado contra el mundo. Pero esa noche el aire era distinto. Más espeso. Más el