Capítulo 108 —Ante el mismísimo Diablo
Narrador:
El camino hacia la mansión Adler no era largo en kilómetros.
Pero cada metro pesaba como si atravesaran una frontera invisible.
Camila llevaba las manos entrelazadas sobre las piernas, los dedos tensos, respirando con cuidado para que el nerviosismo no se le notara en la voz. Miraba por la ventanilla, pero no veía el paisaje. Solo imaginaba el encuentro que se avecinaba.
—Tony...
Tony mantenía la vista fija en la carretera, las manos firmes en el