86. ella me pertenece
“Ethan Hayes”
Me despierto con la luz que se cuela por la ventana que olvidamos cerrar. Mia duerme plácidamente a mi lado, el pelo castaño desparramado sobre la almohada. No puedo resistir el impulso de girarme para contemplarla.
A diferencia de la primera vez que amanecimos así, nadie va a abrir la puerta y cortar el momento. Y, a diferencia de la segunda, no tenemos que desayunar a toda prisa antes de volver a la realidad.
Aquí, por fin, puedo admirar cada detalle de ella sin prisas. Es i