121. Lejos del jefe gruñón
Es extraño cómo unas pocas horas pueden cambiarlo todo.
Anoche, entre los brazos de Ethan, el mundo parecía perfecto. Hoy, al entrar en Nexus, tengo que fingir que el corazón no me late a mil solo de pensar en él.
El ascensor está casi vacío cuando subo, solo una mujer de finanzas que siempre llega temprano. Mejor. Necesito estos minutos para ensayar mi cara de absoluta indiferencia.
Respiro hondo mientras miro los números del panel ir cambiando. Cada piso que sube es un recordatorio del pa