Al día siguiente Tala se levantó como de costumbre, luego de alistarse bajo a desayunar, ahí estaba Tania con una sonrisa hipócrita, Atala de inmediato recordó la noche anterior, el ritual, las visiones todo. Tania al parecer notó esto y la invitó a desayunar a lo que Tala acepto no muy cómoda.
—Toma hermana, escuché que este té es bueno para las embarazadas— dijo Tania ofreciéndole una taza de té a Tala.
—No gracias. No tomó té— le respondió Tala, no podía distraerse, cualquier cosa podría arr