Capítulo 32- La luna no olvida a sus hijos.
La plaza está repleta. El aire huele a miedo y a polvo.
Luego de que su escudo se estabilizara el brillo bajo, su intención era proteger su vientre, en esta vida no dejara que su cachorro muera. Luego que eso pasara alguno de las manadas volvieron a acercarse sin miedo arrojándole piedras. Tala tiembla, ensangrentada, sostenida del brazo por Ruddy como si fuera una vergüenza viva. Cada paso que da arrastra su dignidad sobre las piedras.
La muchedumbre grita su nombre como si fuera una maldic