El Alfa del Sur se detiene frente a Tala.
Su sombra la cubre por completo, pero no como una amenaza… sino como un muro entre ella y el mundo que intenta devorarla.
La plaza entera contiene el aliento.
Él la observa sin tocarla, sin inclinarse, sin arrodillarse.
Solo mira.
Y en ese instante, hay algo antiguo en sus ojos.
Algo que Tala reconoce:
Respeto.
No compasión.
No lástima.
Respeto.
Ruddy aprieta los puños, temblando por la humillación de verse opacado.
—¿Qué haces aquí? —escupe, su voz car