El bosque ardía con el olor de la sangre y la plata. Los cuerpos de lobos y humanos se amontonaban entre los árboles, la bruma teñida de rojo cubría el suelo. Ragnar, cubierto de heridas superficiales, respiraba con violencia. La rabia vibraba en su pecho como una tormenta contenida.
Lyra había desaparecido. Lo vio con sus propios ojos, la hirieron con plata y luego la tomaron y se la llevaron, él estaba peleando con otros lobos que le impedían llegar y ahora ya no estaba. Esa imagen se repetía