El aire estaba cargado de tensión. Desde el amanecer, los lobos patrullaban sin descanso, moviéndose por los límites del territorio, atentos a cualquier sonido o movimiento extraño. El viento traía un olor metálico, anticipando la guerra antes de que comenzará.
Jennek caminaba al lado de Nolan, observando a los guerreros que corrían de un punto a otro.
—Todo está en su sitio —dijo con tono firme—. Los grupos norte y oeste ya patrullan la frontera.
Nolan asintió, revisando el mapa extendido sob