La mañana en la manada Este estaba impregnada de un aire fresco que olía a tierra húmeda y pinos. El sol apenas se filtraba entre los árboles altos, pintando el suelo con manchas doradas. Lyra despertó más descansada que de costumbre, aunque todavía sentía cierta pesadez en el pecho, como si la carga de todo lo que había vivido la acompañara incluso en los momentos más tranquilos.
Ragnar tenía que ir con Nolan y el Alfa Farkas, le pidió que se quedará en la habitación porque se dio cuenta que e