El amanecer trajo consigo un silencio pesado, apenas roto por el crujir de las ramas bajo las botas y el lejano sonido de algún ave nocturna que se resistía a dormir en la mañana. El grupo avanzaba con paso lento, cansado, como si cada músculo les recordara la batalla de la noche anterior. Ragnar iba al frente, firme pese a las heridas ocultas bajo su camisa, siempre atento al entorno. A su lado, Danika mantenía la vista al frente con la autoridad de quien ha nacido para guiar. Detrás, Nolan av