El sol estaba en lo alto cuando Alfa Farkas condujo a Ragnar y a Nolan hacia el campo de entrenamiento de la manada Este. El terreno era amplio, cercado por altos troncos y con una serie de dianas, armas de práctica y figuras de madera que los guerreros golpeaban con fuerza.
—Como saben la manada Este no es solo distribuidor de telas y utensilios, también son mis guerreros, ellos son el corazón de la manada —dijo Farkas con orgullo mientras caminaba—. Cada joven entrena desde los doce años, y los adultos no dejamos de afilar nuestras garras.
Ragnar observó en silencio. Había algo feroz y disciplinado en aquellos lobos; se movían con precisión, en parejas y grupos, ejecutando maniobras rápidas. Reconocía la calidad de los guerreros cuando la veía. Ahora sabia porque los vampiros no pudieron penetrar sus límites, era una manada fortalecida y bien entrenada, Farkas era un Alfa que había vivido muchos años, la mayoría había fallecido joven en batalla, no eran demasiados los años en el car