Jennek salió de ahí un poco más animado y nervioso de lo que esperaba, se supone que debería estar concentrado en que Ava saldría de la clínica, pero ahora solo pensaba en Helena y en qué llegaría por la noche a la casa.
Caminaba de regreso a su casa después de ver a Helena en el refugio, al principio no creyó que fuera buena idea, luego pensó que lo mejor era acabar con todo, iba con la peor expectativa, ella seguramente lo rechazaría de inmediato, ya lo había hecho antes así que él no podía ser gran cosa, pero… no lo hizo, al contrario, ella le había aceptado la invitación a cenar.
La sola idea le revolvía el estómago de nervios, pero también lo llenaba de una expectativa que lo hacía sentirse torpe, casi como un adolescente.
Al llegar al porche. Se dió cuenta enseguida de la pequeña figura, Elia y al lado estaba su abuela. La mujer le sonrió con cansancio, aunque sus ojos guardaban todavía ternura.
—Buenos días, lamento si las hice esperar.
—Está bien —contesto la mujer —