Mundo ficciónIniciar sesiónPrologo: Él siempre la tuvo al alcance de su mano, pudo haberla refugiado, atesorado, darle un hogar y una nueva realidad. Ella nacida de una situación precaria, criada en las cálidas y pobres calles latinas, cuando la suerte o el destino le regaló una vida mejor, un hogar, tuvo que enfrentar la muerte y la soledad, se le arrebató todo lo que alguna vez amó. Ahora con una enorme coraza, millones en los bolsillos, sus puños y los cadáveres a sus pies ya no necesita que un hombre, un perro o un Licántropo la salve y proteja. -¡Eres mia! -reclamo él con un gruñido exigente. - ¡Que te den! - respondio ella empuñando una 9 milimetros sin un abismo de duda a disparar. <<Una historia llena de drama, odio, un amor incondicional, una primitiva atracción sensual, desarrollo y crecimiento de los personajes, impredecible e indomable >>
Leer más«¿Casada?» La pregunta se repetía en la cabeza de Isabella una y otra vez mientras los pasos de su primo y su esposa se escucharon cada vez más lejos.
Isabella miró hacia los costados a la espera de que sus tíos o primos salieran de algún lado y le dijeran que todo se trataba de una broma. Esa era la única explicación que podía encontrar para que un hombre al que no había visto en casi un año se presentara en la boda de su primo alegando estar casado con ella. Por supuesto, nadie apareció.
Sus ojos se posaron en Salvatore, que parecía indiferente a todo el lío que acaba de desatar.
—¿Estamos casados? —preguntó aún en shock.
Su cabeza le ordenó correr al interior de la casa y esconderse, pero sus músculos habían dejado de obedecer.
—Eso es lo que dije.
El tono condescendiente impregnado en su voz la hubiera molestado en otras circunstancias.
—Eso es imposible, jamás me habría casado con alguien como… —Se quedó en silencio antes de terminar la frase.
—Y sin embargo eso es lo que los registros dicen. Imagina mi sorpresa cuando empecé a tramitar mis papeles para casarme y descubrí que ya estaba casado. —Pese a sus palabras, Salvatore lucía tan calmado que era imposible de sí en verdad algo podía tomarlo por sorpresa.
—Eso es imposible —repitió como un disco rayado.
Salvatore se mantuvo en silencio como si le estuviera dando tiempo a acostumbrarse.
¿Cómo demonios se había metido en aquello?
Conoció a Salvatore en su último verano. Había decidido viajar a algunos países durante casi dos meses. Después de terminar la universidad y trabajar sin parar por un año, sus padres le habían sugerido un descanso.
Su viaje empezó en Europa para luego visitar Norte américa. El último de sus destinos había sido Las Vegas. Un destino que decidió de último momento, pensó que sería algo divertido y así fue... ahora no lo parecí tanto.
Estaba en el bar de su hotel, en su segunda noche en Las Vegas, cuando lo vio. Salvatore era un hombre alto, un poco más del metro ochenta, ella le llegaba con suerte al hombro. Sus ojos oscuros era uno de los rasgos que más le habían fascinado y todavía lo hacían. Era como si pudiera descubrir muchos secretos si los miraba con suficiente atención.
Ella había hecho una broma y él se había reído. Después de algunos intercambios más, llegaron las presentaciones. Un trago se convirtió en dos y así le siguieron otros más. Sus recuerdos se volvían más borrosos a partir de allí hasta convertirse en una completa bruma negra. Despertó la mañana siguiente completamente desnuda con él a su lado. Apenas dudó unos segundos antes de salir corriendo.
Aunque fuera difícil de creer, no había reconocido a Salvatore en ese momento. Y no lo hizo hasta un par de semanas después, cuando su padre y hermano celebraban frente a la televisión. Le tomó apenas unos segundos reconocer aquel rostro que lanzaba un guiño juguetón a las cámaras.
Era difícil fingir que lo que había pasado en las Vegas se había quedado allí, cuando empezó a ver el rostro de Salvatore por todos lados. Era como si no pudiera librarse de él.
—¿Y los anillos? No se supone que deberíamos haber tenido anillos si nos casamos.
—Quizás nos lo quitamos o lo arrojamos. —Salvatore sonrió de lado—. ¿Quién sabe y qué importa? Eso no cambia lo que dicen aquellos papeles.
Intentó pensar con la cabeza fría. Tal vez todavía podía solucionar aquel embrollo sin que su familia se enterara. Sus padres la iban a matar cuando se enterarán de que se había casado con un completo extraño bajo los efectos del alcohol.
—Así que… ¿estás aquí para que firme el divorcio o algo parecido? No tienes que preocuparte de que pida la mitad de tus bienes, no estoy interesada, puedes quedarte con todas tus cosas —dijo todo eso sin tomar una sola bocanada de aire. Cuantos antes sacara a Salvatore de allí, menos probabilidades de que sus padres empezaran a sospechar—. Solo dime dónde firmo.
Un brillo peligroso apareció en los ojos de Salvatore e Isabella supo que lo que vendría a continuación le iba a gustar menos que enterarse de que estaba casada.
—No, vine para decirte que pienso hacerte cumplir tus votos.
Una semana desde la partida de Sophie y Lucas no se veía tan mal como Emma y Leo esperaban, al parecer la castaña le llamaba diariamente y contestaba de alguna forma a sus empalagosas mensajes, Emma no se podria imaginar a Sophie contestando mensajes de amor, pero si Lucas era feliz de cierta forma ella se sentía tranquila. “Es el vínculo de la manada” Le habia dicho Leo, ahora que era luna la preocupación por cada miembro de la manada era tan real como desgarradora, en el poco tiempo que llevaba casi se había aprendido el nombre de cada lobo, loba, cachorros, humanos, brujas que vivían en los territorios de SolTerra y más rápido que tarde se había acostumbrado a la presencia entrometida de la manada, y para su propia sorpresa se había sentido completamente cómoda con ellos, incluso cuando el lunes por la mañana una banda de cachorros se metió a su habitación y cama cuando Leo y ella aun no se levantaban, al parecer los cachorros estaban aprendiendo a cazar. Luego de haber podido
Pasaron los días y de forma degenerativa el control de Sophie comenzaba a irse directo al carajo, Lucas la seguía de arriba a abajo por la casa, para variar Leo lo había librado al parecer de sus responsabilidades y Roy lo estaba supliendo en la frontera, por ello, el jodido lobo andaba de arriba abajo siendo su sombra, mientras trabajaba varias veces tomaba su forma de lobo y apoyaba su cabeza sobre sus piernas mientras ella hacía todo lo posible por ignorarlo sentada en el comedor mientras trabajaba frente a la pantalla, dirigía reuniones y hablaba de negocios. -Me caes mejor siendo lobo.- le dijo un día, la bestia sólo refregó su cabeza en su mano cuando esta se rindió al impulso de acariciar detrás de las orejas, “Está domesticado…” -Había dicho Kylla una tarde mientras pasaba por la casa para tener una reunión con Emma ahora que dirigía a las centinelas. Los adorables cachorros dando vueltas en forma de pequeños lobos no ayudaban mucho, aquella vida de la manada que luego de la
Leonardo siguió el rastro de su general por el bosque en forma del enorme lobo negro que tenia, Lucas era su general por una razón, no solo era el más fuerte fisica y mentalmente despues de él y Roy, ademas de ello, era el mejor escondiendo su rastro y buscando el de otros. una capacidad indispensable para su cargo como general, esto debido a que Lucas era el encargado de mantener todo intruso que no perteneciera a la manada, fuera del territorio de SolTerra, pero Leo era un alpha y como alpha conocía el aroma de cada uno de los miembros de su clan, desde los más ancianos hasta los pequeños cachorros nacidos en la manada, era normal que los cachorros se colaran en la casa de la manada o en los jardines de la misma, Leo conocía cada problema, cada meta, cada pareja y conflicto que pudieran tener todos ellos, eran su gente y él era el encargado de protegerlos, incluso de ellos mismos de ser necesario. Encontró a Lucas tres minutos más tarde, el enorme lobo blanco casi del mismo tamaño
Sophie despertó primero antes de abrir los ojos, su nuca tenía un dolor ardiente y algo más, si se concentraba podía sentir una especie de cuerda que la tiraba, la hacía conectar con algo… alguien, se dió cuenta ella, una ola de emociones venían desde ese nuevo núcleo conectado a ella…. NO… Ella no había decidido eso, no había forma que la obligasen y a pesar del exquisito calor que irradiaba, una fuerte de seguridad y fuerza que no creía posible… a base de pura voluntad y … miedo, aún que no fuese capaz de admitirlo, puso un par de puertas psíquicas en su lado de la conexión, y cuando se sintió sola y el vacío otra vez, abrió los ojos, por la puerta de la habitación entraba Lucas, gruñendo cual animal, a torso desnudo y solo con un par de jeans rasgados y viejos, colgado pecaminosamente bajos por los oblicuos marcados del hombre, en los ojos la bestia mirándola con irá, en la mano llevaba una espátula. En cualquier otra situación la imagen del hombre habría despertado algo nuevo en e
Él chocó su nariz suavemente con la de ella, una tentativa, ella no retrocedió, a su vez cerró sus ojos, y él entendió, había ganado, este era su premio, sin esperar más, reclamó sus labios, el choque de la sensación exigente y posesiva hizo que la castaña soltara un suave gemido contra su boca, sus uñas se enterraron suavemente en la piel blanquecina del lobo, un gruñido gustoso retumbó en su torso, aquel sonido no deberia poder salir de un humano, mucho menos enviar un latigazo directamente a su sexo, Sophie sintió el impulso de cerrar los muslos, solo su increible y competente entrenamiento se lo impidió, sus uñas se deslizaron desde sus hombros rasguñando la piel, pasando por su nuca y perdiendose en su cuero cabelludo donde jalo de las blanquesidas hebras en una demanda exigente mientras se apegaba más al depredador sintiendo todas sus defenzas temblar ante la exquisitez de su lengua contra la propia, el lobo por su lado no esperaba aquella caria exigente y abrio sus ojos solta
Lucas vio salir corriendo a su bella Mate, aquella mujer despiadada y dominante que lo estaba volviendo loco, soñaba con ella todas las malditas noches, despertaba con la polla dura como piedra y durante todo el jodido día buscaba su aroma de forma casi inconsciente, más de alguna patrulla se había desviado siguiendo su aroma por las mañanas. Cítrico, suave, casi imperceptible, fascinante, aquel era el adjetivo que describía a la mujer que había salido corriendo de su cabaña Fascinante, a pesar de su imagen dura e imperturbable él podía reconocer su fuego y su pasión, aquella mujer ardía en la provocación y Él deseaba fundirse en el calor de sus brazos. Su lobo ya casi al borde de la desesperación le exigía al hombre que reclamará aquel fuego como suyo, había escuchado más de algún compañero de manada hablando de su fascinante mujer luego de que una tarde le enseñara a disparar a algunas lobas Centinelas, aquello habría atraído a más de algún dominante de la manada, tuvo que asegurar
Último capítulo