El viaje de regreso a la ciudad fue un descenso a los infiernos de la psique de Elora. Se mantenía rígida en el asiento del copiloto, con la mirada fija en la carretera, pero su mente estaba atrapada en la imagen de Sloane siendo arrastrada por los hombres de Alaric. Había salvado a su amiga, sí, pero el precio había sido su propia aniquilación emocional. Ya no quedaba nada de la Elora Vance que creía en la justicia o en el libre albedrío.
Alaric conducía con una furia contenida. El vínculo co