Mundo ficciónIniciar sesión¿Qué pasa cuando tu linaje te condena y tu corazón te traiciona? Valkiria Thorne creció bajo una mentira de cristal. Como hija del Alfa de la manada Luna Sombría, su vida tenía un solo fin: ser el puente que sellara la alianza con la manada Luna Carmesí a través de su matrimonio. Ella esperó "El Despertar" como su salvación, pero la noche de la ceremonia, el destino le arrebató todo. Mientras su loba se negaba a emerger, su cabello azabache se tiñó de una plata lunar y sus ojos se tornaron en zafiros traslúcidos. Marcada como defectuosa y bastarda, Valkiria es traicionada por su propia sangre. En una sola noche, pierde a su madre, su hogar y su libertad, convirtiéndose en la esclava personal del hombre con el que debía unirse. Mako, enfurecido por lo que considera un insulto a su estatus, decide que, si ella no puede ser su Luna, será llevada a la Infame Arena para ser entregada como premio al campeón más bestial de las mazmorras: un prisionero que nadie ha logrado domar. Él es un enigma de músculos y cicatrices, con una mirada violeta que parece leerle el alma y una fuerza que desafía las leyes naturales. En la opresiva oscuridad de las celdas, donde el aliento de la bestia es lo único que se escucha, Valkiria descubre una verdad que podría incendiar el mundo licántropo: aquel monstruo sediento de sangre, el esclavo que Mako posee, podría ser su pareja destinada. Atrapados entre la venganza de un psicópata y el despertar de un linaje de dioses que el mundo creía extinto, Valkiria y Drako Mordrak deberán decidir si aceptar el lazo que los une o permitir que las sombras del coliseo los devoren para siempre. Dos linajes proscritos. Un vínculo inquebrantable. Una guerra que apenas comienza.
Leer másValkiria Thorne
Aethelgard no se parece a ningún otro lugar de la Tierra.
Sí, es cierto que el terreno, el bosque, los ríos y las montañas pueden tener similitudes a otros lugares, pero Aethelgard no es un bosque común; es un ecosistema de fantasía oscura donde la magia fluye por las raíces como si fuera savia. Es el hogar perfecto para manadas que valoran la fuerza, el sigilo y la conexión con lo ancestral; tan grande y amplio como un país.
Aquí, el bosque no te pertenece a ti; tú le perteneces al bosque. Si no respetas el equilibrio, las raíces mismas te reclamarán.
El equilibro y la conexión con la naturaleza es primordial en nuestro mundo, así como el respeto a la jerarquía.
Todos los miembros de la manada tienen un trabajo normal o sus propios negocios. Todos juegan un papel fundamental en el desarrollo de nuestra supervivencia y economía, aunque la responsabilidad principal recae en el Alfa y su Luna. También hay muchos miembros con responsabilidades, ya sea como rastreador, centinelas, sanadores… Todos nos ayudamos mutuamente, o así debería ser, aunque en este lugar las cosas eran manejadas de manera diferente en muchísimos aspectos.
Crecer en una manada de cambia formas para muchos es lo mejor, aunque yo no pudiera decir lo mismo a pesar de la maravillosa madre que la vida me obsequió.
Desde pequeña, supe que no tendría el privilegio de casarme con mi pareja predestinada. Mi padre, Alfa de la manada Luna Sombría, siempre dejó en claro que, en cuanto mi primera transformación sucediera, sería casada con el heredero de la manada que más poder le pudiera ofrecer. No hubo un momento en que no recalcara que esa era mi mayor responsabilidad. Y hoy, me tocaba cruzar ese umbral. Justo a media noche, cuando la luna llena estuviera en lo más alto, cumplía mis veinte años; el momento crucial en que nuestras lobas despertaban.
Has estado esperando por esto desde que tienes uso de razón. No hay motivo para estar nerviosa. Es nuestro gran día, me susurro a mí misma, dándome aliento y confianza.
—¿Val? —la voz suave de mi madre me saca de mis pensamientos. Le ofrezco un intento de sonrisa, pero como siempre, ella ve a través mí.
—Es normal estar ansiosa, cariño —me dice tiernamente, mientras deslizaba un peine de hueso a través de mi cabello rizado, con una delicadeza que me hace querer llorar.
Su ternura, cariño y dedicación siempre logran remover algo sensible en mi interior. Sus manos, antes firmes y autoritarias como correspondía a la Luna de nuestra manada, temblaban de una forma que nunca antes le había visto. Emoción… ¿o nerviosismo?
—Hoy es el día, mi hermosa princesa —susurró, y su voz sonó como el roce de hojas secas—. Según tu padre, tu unión con Mako es el sello que nuestra gente necesita para asegurar nuestra seguridad y prosperidad. Pero también es la ocasión en la cual finalmente conocerás a tu loba… y eso… corazón mío, es una sensación súper especial y uno de los momentos más importante en la vida de un cambia forma.
Me miré las manos, apoyadas en el regazo. El vestido era de una seda tan blanca que parecía emitir luz propia, sencillo pero hermoso. No era una pieza fina, era una armadura de gala diseñada para una Thorne de sangre pura.
Estaba ansiosa. Al fin el gran día había llegado. Hoy conocería a mi loba y celebraría mi ceremonia de apareamiento, aunque esto último no me hacía mucha gracia. Si hubiera tenido la oportunidad de elegir, hubiera preferido la bendición de conocer a mi verdadero mate, ese que la Diosa Selene le destina a cada lobo y loba; no un compañero por elección de mi progenitor.
Hoy no solo era importante, era especial. La fusión entre el lado animal y el humano era algo místico, antiguo y esencial.
—¿Y si no soy capaz de estar a la altura, madre? —Mi voz fue un hilo de seda a punto de romperse—. Los invitados ya están en el Gran Salón, aguardando por el gran momento. Mako espera a una Luna que esté a su altura y papá cuenta con que sea capaz de cumplir mis responsabilidades al pie de la letra.
El peine se detuvo en seco. Los ojos de mi madre se encontraron con los míos en el reflejo del espejo. En los suyos vi un destello de algo que no logré identificar, ¿era miedo o una culpa antigua?
—Lo serás —sentenció ella, aunque sus dedos se cerraron con demasiada fuerza sobre mis hombros—. Tu linaje es fuerte, Valkiria. Pero recuerda... pase lo que pase esta noche cuando la luna alcance el cenit, no dejes que el miedo te domine… jamás. Tu sangre es más antigua de lo que todos ellos creen, y más profunda de lo que tú misma comprendes.
Se inclinó y besó mi coronilla. Por un segundo, dejó de ser la Luna de la manada y volvió a ser solo mi madre. Mi ancla. Mi mejor amiga.
Su aroma a sándalo me envolvió, ofreciéndome el único refugio que conocía. Me sorprendió verla sacar de su pecho un pequeño amuleto de plata vieja y esconderlo dentro del corpiño de mi vestido.
—Lleva esto contigo. Es un secreto entre nosotras —murmuró contra mi oído—. Si alguna vez sientes que el frío te consume o que tu mente se pierde... aférrate a la luz que llevas dentro. Eres especial, mi niña. Siempre lo has sido. Mucho más de lo que este contrato de boda permite decir.
Asiento, forzando una sonrisa, aunque mis entrañas se retuercen con incertidumbre. Algo está agitándose muy profundamente en mi interior. ¿Los nervios apoderándose de mí? ¿Mi loba?
El camino hacia el territorio de Luna Carmesí era un descenso a los infiernos. A medida que avanzábamos, la vegetación se volvía terrorífica y retorcida, y el cielo se teñía de un matiz purpura enfermizo. El aire empezaba a olor a azufre y a muerte seca.La caravana desaceleró cuando llegamos a la imponente entrada de la manada. El pánico me poseyó, haciéndome gritar como loca, con la certeza de que en cuanto pusiera un pie dentro, no habría vuelta atrás ni oportunidad de escape. Sería yo sola contra mil demonios.—¡SUELTEMNE! ¡No tiene derecho a traerme en contra de mi voluntad!—¡Cállate perra! —espeto con desdén un omega—.Me congele, atónita por su descaro y falta de respeto. Los omegas tiene un papel importante en la dinámica de las manadas, pero también son el eslabón más bajo en la jerarquía. ¿Cómo carajo se atrevía a hablarme así? Aunque realmente no fuera una Thorne legitima, seguía siendo una Alfa y eso era suficiente para que tuviera que pensar dos veces como me hablaba. Me
Si existiera una noche ideal para morir, de seguro, sería esta.No tuve tiempo de contener el grito de agonía que salió de mi garganta al escuchar el agonizante gorgojeo que efectúo mi madre. Todo rastro de rebeldía, todo intento de fuerza, se drenó de mi cuerpo al ver como mi padre le atravesaba la garganta. La asesinó a sangre fría sin pestañar siquiera. No intentó dialogar. No la dejo explicarse con fluidez. Ni siquiera tuvo compasión por los años que pasaron juntos. Solo alzo su daga y le corto el cuello de lado a lado. Intenté levantarme, acercarme a ella, sostener su cuerpo antes de que exhalara su último respiro, pero un tirón doloroso de mi cuero cabelludo me recordó que ya no tenía libertad, que ya no podía decidir por mí misma. Me había convertido en la propiedad de alguien tan déspota y sin corazón como mi padre, o tal vez mucho peor que él.—¡Suéltame! —rugí, intentando contener la bilis que amenazaban con ahogarme—.—¡CÁLLATE! No eres nadie para exigir nada. Metete en tu
Nos dirigimos al Círculo de la Luna, un anfiteatro natural de piedra blanca rodeado por el bosque frondoso y con un pequeño lago natural que reflejaba el cielo estrellado. El aire era gélido, pero yo sentía una fiebre que me consumía por dentro y que no sabría cómo explicar.La manada entera observaba desde las sombras mientras yo me retiraba la capa que cubría mi vestimenta. Enseguida el aire frío rozo mi piel, haciendo que mis pezones se endurecieran bajo la delgada seda de mi vestido y atrayendo la atención de mi compañero.—Deliciosa —murmuró Mako, su mirada devorándome de pies a cabeza. Sus palabras me enviaron una corriente desagradable por toda mi columna vertebral, pero mordí mi labio reprimiendo el impulso de retroceder.Estaba de pie en el centro del estrado, siendo el foco principal de todos los presentes. Frente a mí, Mako Silbeiro sonreía. Era una sonrisa que no llegaba a sus ojos ámbar, una expresión de posesión pura. El chamán dio un paso al frente, alzando un puñal par
Un escalofrío me recorre la columna. Sus palabras en ese instante me sonaron a esperanza, ánimo y bendición. Luego, descubrí que fueron una advertencia desesperada. Ella sabía que algo en mí era diferente, pero la herencia que corría por mis venas, permanecía guardada bajo siete llaves en su corazón, una verdad que ella había jurado proteger para mantenerme con vida, y que yo, en ese momento aún desconocía.De repente, un golpe seco resonó en la pesada puerta de roble. No fue una llamada; fue una exigencia. La presencia del gran Zeus Thorne, mi padre, se filtró por las rendijas antes de que él siquiera entrara.—Es hora —dijo, su voz masculina desde el otro lado, cargada de una arrogancia que me hizo apretar los dientes—. El heredero Carmesí no es un hombre paciente, y la Luna no esperará a que la novia termine de admirarse.Mi madre me obligó a ponerme en pie. Me ajustó el collar de zafiros que pesaba como un grillete alrededor de mi garganta.—Mantén la cabeza en alto —me pidió, aun
Valkiria ThorneAethelgard no se parece a ningún otro lugar de la Tierra.Sí, es cierto que el terreno, el bosque, los ríos y las montañas pueden tener similitudes a otros lugares, pero Aethelgard no es un bosque común; es un ecosistema de fantasía oscura donde la magia fluye por las raíces como si fuera savia. Es el hogar perfecto para manadas que valoran la fuerza, el sigilo y la conexión con lo ancestral; tan grande y amplio como un país.Aquí, el bosque no te pertenece a ti; tú le perteneces al bosque. Si no respetas el equilibrio, las raíces mismas te reclamarán.El equilibro y la conexión con la naturaleza es primordial en nuestro mundo, así como el respeto a la jerarquía.Todos los miembros de la manada tienen un trabajo normal o sus propios negocios. Todos juegan un papel fundamental en el desarrollo de nuestra supervivencia y economía, aunque la responsabilidad principal recae en el Alfa y su Luna. También hay muchos miembros con responsabilidades, ya sea como rastreador, cen
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