Cuando llegamos a la cafetería mi estómago ruge de hambre, el sexo matutino me ha dejado sin fuerzas y Nick no ha tenido nada en su nevera.
Una mujer extranjera alza su mano, mostrándonos su ubicación. Nick sonríe y es una sonrisa sincera y hasta tierna, la cual me parece extraña. No lo he visto sonreírle a nadie como a ella. Toma mi mano guiándome hacia la mujer que se ha levantado para el encuentro.
¡Joder, es preciosa! ¿Ella era la sexóloga?
A pesar de que tenía un vestido bastante sencillo