Me sonríe.
—¿En serio crees que haría algo que pudiera poneros a ti y a los pequeños en peligro? —dice, señalando mi barriga con la barbilla—. Voy a transferir a la cuenta de Dan el dinero justo para que pueda volver a Australia. Tengo los datos de una cuenta en un paraíso fiscal a la que transferiré los doscientos mil dólares. Nadie sabrá de dónde procede el dinero, nena. De lo contrario, no lo haría.
—¿En serio? —pregunto, buscando seguridad.
—En serio. —Levanta las cejas y se inclina para be