Ninguno de mis destinos potenciales me recibirá con los brazos abiertos, aunque decido confiar en que Nick se encargue de esto. No quiero ni imaginarme lo que se estarán diciendo en el despacho.
Solo espero que, pase lo que pase, a Dan no se le ocurra ir a cacareárselo a mis tíos, y tengo fe en que mi marido haga que eso no suceda.
Abro la puerta y me encuentro a Lucas lavándose las manos en el lavabo.
—Hola. —Me acerco con cautela; no quiero que se ponga a la defensiva.
Levanta la cabeza con e