—¿Y tú sí? —balbuceo, y me reprendo mentalmente al instante por mostrar vacilación. ¿Se preocupa por mi bienestar?
—Sí, yo sí —responde con franqueza—. Yo no me dedicaré a entretener a otras mujeres a tus espaldas, Addison.
Casi se me cae el teléfono al suelo. ¿También sabe eso?
—Sea como sea —digo intentando desesperadamente recuperar mi tono firme—, creo que han pasado demasiadas cosas entre nosotros como para que podamos seguir trabajando juntos.
—¿Han pasado demasiadas cosas? —pregunta—. ¿Y