—Ha venido a disculparse.
Me río en su cara. Dan jamás se disculparía, no con Nick. Lo conozco desde que nací y sé que es demasiado orgulloso como para hacerlo, y más ante un hombre como él. Dan se siente inferior, como la mayoría de los hombres. Sin embargo, el hecho de que sea mi primo, casi mi hermano, no hace desaparecer la batalla de testosterona que hay entre ellos.
—No te creo.
—Eso me entristece, nena. —Compone un gesto solemne, lo que no hace sino acrecentar mis sospechas—. Bueno, cuén