—¿Dónde está Paolo, Laura? —pregunto al no obtener respuesta por parte de Victoria.
—Llegará a mediodía —responde—. No ha venido mucho últimamente.
—¿No?
Sacude la cabeza pero no me dice nada más y gira a ocuparse de la pila de facturas que tiene en su archivo.
—Addison —empieza Erick, colocándose bien sus gafas a la moda—. Tienes que llamar a Ruth. No ha parado de llamar preguntando por ti.
Mi risa se apaga rápidamente. Me había olvidado de mi admiradora.
—¿Qué dijo? —pregunto como si tal cosa