—¿Quieres que me mueva? —Hace descender su boca hasta la mía—. Dime qué es lo que quieres, nena.
—A ti. Sea como sea.
—Pues será con un amor incontrolable hacia ti. ¿Te parece bien?
Me parece perfecto. En lugar de responderle, lo beso, pero él se aparta con los ojos cargados de deseo y espera una respuesta verbal.
—Me parece perfecto —digo con un suspiro silencioso, sintiendo que probablemente acabo de autorizar que se vuelva dominante. No obstante, es verdad, me parece perfecto.
—Me alegro. —M