Asiente suavemente.
—¿Y si te tumbara sobre esta mesa mientras cenamos y te follara? ¿Eso sería normal?
Abro los ojos como platos, un poco sorprendida. No sé por qué, puesto que eso sería algo completamente normal para nosotros.
—Para nosotros es normal que consigas lo que quieras cuando quieras. Puedes pasar de una comida que te ha cocinado tu mujer si te apetece.
—Bien. —Vuelve a tomar los cubiertos—. Me gusta nuestra normalidad.
Lo miro con cara de extrañada. ¿A qué ha venido eso?
—¿Te preoc