—Cuando regrese a casa de Harvey, me meteré en internet a buscar billete —se limpia la boca con la servilleta y me pide disculpas como Dios manda.
Paso media hora escuchando, asintiendo y negando, aunque mi mente está en otra parte. ¿Cómo es que Jackson no los ha llamado aún?
—Te van a despedir.
—¿Eh? —Miro la hora en mi Rolex. Son las dos y cuarto. Llego tarde, pero no tengo prisa por volver a la oficina. Lo único urgente es resolver mi problema con Jackson de una vez.
—Sí, será mejor que me v