—¿Cenamos?
Se pone de pie.
Lo miro sin fiarme un pelo y enciendo la pantalla. Tal y como imaginaba: cosas de bebés por todas partes. Tiene abiertas varias pestañas y está consultando los catálogos de todas las marcas imaginables. Incluso hay una de pañales ecológicos. Me giro con una ceja levantada, pero no puedo enfadarme con él, y menos aún cuando se encoge de hombros, avergonzado, y empieza a morderse el labio inferior.
—Sólo estaba investigando un poco —dice. Agacha la cabeza y araña la moq