—¿Cómo está la muchacha? —La voz grave de Mark está cerca.
—¿A ti qué coño te parece? Toma una sábana de algodón del cuarto de la limpieza.
Mark no responde a la brusquedad de Nick.
—Nick, ¿hay algo que pueda hacer?
Es una voz femenina muy asustada, y sus tacones golpean el suelo del salón de verano mientras intenta seguir el ritmo apresurado de Nick.
—No, Natasha —responde secamente. Ni siquiera tengo fuerzas para levantar la cabeza y mirarla mal. ¿Cómo que si hay algo que pueda hacer