—White, hago lo que puedo, pero si me llaman para encargarme de algún gilipollas borracho o de alguna pelea de niñatas, no puedo estar encima de ella. Sacudo la cabeza.
Lo próximo va a ser que me ponga un guardaespaldas. Esto es ridículo.
—No necesito que nadie me vigile —mascullo entre dientes. Estoy furiosa.
Ambos se giran para mirarme. De repente Jay parece incómodo y Nick está tenso y agitado.
Durante unos instantes nos mantenemos en silencio. Es embarazoso y, de manera inconsciente,