Sigo de pie en el escusado, deseando que se marchen para poder escapar, pero entonces oigo que empiezan a sacar los pintalabios para retocarse el maquillaje.
—Es una lástima, ha sido el mejor polvo que he tenido nunca y jamás volveré a catarlo —dice la voz número tres, es decir, Natasha.
Monto en cólera. Sí se ha acostado con ella. Miro al techo intentando calmarme desesperadamente, pero es imposible, sobre todo con esas tres putas ahí fuera ensalzando las habilidades sexuales de mi dios