Giro la vista hacia Nick y compruebo que empieza a caminar hacia mí. Retrocedo y él se detiene.
—Me voy —digo, decidida.
No puedo quedarme aquí a escuchar a todas esas mujeres alardeando sobre sus encuentros sexuales con él y juzgando por qué estamos juntos. Tampoco pienso quedarme a ver cómo desaparece con otra sin dar explicaciones. Y desde luego no tengo intención de aguantar las humillaciones de Lily. Doy media vuelta y me dirijo con determinación hacia la inmensa doble puerta de la