—Es evidente que saco lo peor de él —gruño.
—No seas tan dura con él, muchacha. —Mark intenta quitarle importancia.
—¿Quieres vivir con él y con su forma imposible de ser? —pregunto, exasperada.
—Entonces ¿te has mudado a su casa? —Sus cejas aparecen por encima de las gafas de sol y se gira hacia mí. No me había dado cuenta de lo que acabo de decir. Espero que Mark no llegue a la misma conclusión que Lily: que voy detrás del dinero de Nick.
De pronto siento la necesidad de defenderme.
—