JADE AL-QALA
Amina me ayudaba a terminar de vestir; con mi brazo enyesado y el collarín era demasiado difícil poder vestirme.
Hassan puso el grito en el cielo al no permitir que él me ayudara a vestir; no quería que él lo hiciera, estaba demasiado molesta para tenerlo cerca, además de que era demasiado débil cuando se trataba de él. Prácticamente me deshacía entre sus brazos y sus besos. Por Allah, cuánto lo había extrañado, pero no se lo diría; no sé si era orgullo o dignidad, pero Hassan no