HASSAN AL-ÁSAD
Me quedé de pie frente a la puerta, con la frente apoyada contra la madera fría, sintiendo cómo cada respiración me costaba más que el mismo silencio. Había dicho todo lo que llevaba guardado en el pecho desde aquella noche oscura, todas las razones que nadie más conocía, todas las verdades que me habían quemado por dentro todo este tiempo. Pero cuando ella no respondió ni una sola palabra, sentí que me desmoronaba por completo.
No fue solo el miedo a perderla lo que me había hec