JADE AL-QALA
—Te digo ahora mismo que todo lo que han dicho es mentira, habibti. No hay ninguna boda, no hay ninguna segunda esposa, y ella no ocupa ningún lugar en mi corazón.
Hizo una pausa, acercándose un poco más, y su voz se hizo más suave y profunda:
—Es cierto que cuando éramos apenas unos adolescentes, nuestros padres acordaron nuestro compromiso por temas de alianzas. Pero eso fue hace muchos años. Con el tiempo, las circunstancias cambiaron y nosotros también. Nunca la amé como se am