JADE AL-QALA
Poco tiempo después de haber decidido entregar las cosas de Amal, me sentía más ligera, aunque el dolor seguía ahí, profundo y constante. Empecé a salir más del palacio, a caminar por los pasillos sin sentir que me ahogaba, y un día, cuando el sol brillaba con calidez y los jardines estaban llenos de flores de colores suaves, decidí ir a caminar entre ellos. Quería respirar aire fresco, alejarme un poco de las cuatro paredes que me habían encerrado durante tanto tiempo y sentir qu