HASSAN AL-ÁSAD
Y entonces, en medio de ese dolor, algo cambió. De repente, me acordé de mi Sultana. Me acordé de cómo ella llegó aquí, de cómo la trataron, de todo lo que sufrió… y de cómo, a pesar de todo, no solo sobrevivió, sino que se hizo más fuerte, más grande, más poderosa que nadie. Me acordé de cómo ella cambió cosas, de cómo ella ya está haciendo que las mujeres de este reino tengan voz, tengan fuerza, tengan dignidad. Me acordé de que ella, sola, ya está cambiando ese destino cruel q