El jardín estaba transformado. Globos de color rosa pastel y dorado flotaban sobre el césped, y una banda tocaba suavemente jazz a la sombra de los robles. No era solo el primer cumpleaños de mis gemelas, Aura y Vera; era el primer cumpleaños de mi nueva vida, aquella por la que tanto luché y tanto sufrí.
Estaba de pie junto a la mesa de pasteles, observando el caos de la felicidad. Mis ojos encontraron a Avery. Llevaba un vestido de verano que acariciaba su figura, una figura que era ahora la