El regreso a la mansión Savage fue la peor cosa que me pasó. Salir de la suciedad y el hedor del hospital a la pulcritud de nuestro mármol reluciente se sintió como un salto cuántico. Apenas el auto se detuvo en el port-cochère, abrí la puerta y salí corriendo, buscando aire fresco. Estuve encerrado en ese auto con mi padre por minutos enteros en los que sentí que podía saltar a matarme.
Avery estaba esperando en el gran vestíbulo, con esa expresión de madre preocupada, y a diferencia de mi pad