Dos sentimientos.
MILA
Antes de que pudiera girarme, mi voluntad se rindió, solo sentí mi cuerpo rendirse en unos brazos.
Al abrir los ojos mi mundo regresó a mi fragmento,
lo primero que registró mi mente fue el techo blanco de la enfermería,
Sentí una mano rodeando la mía. No era la presión posesiva y gélida de Lucio; era una caricia suave y tersa que mi memoria reconoció al instante, provocándome un vuelco en el corazón. Al enfocar la mirada, me encontré con el rostro de Sandro. Me observaba con una mezcla de curiosidad y preocupación profesional.
Traté de incorporarme, pero un mareo violento sacudió mi cabeza, anclándome de nuevo a la almohada.
—¡Amor! —La voz de Lucio cortó el aire como seda pura, pero cargada de una amenaza latente.
Giré el rostro. Sus ojos ámbar estaban clavados en Sandro con una intención asesina que Sandro parecía ignorar. Sandro no me quitaba la vista de encima. Aturdida, regresé los ojos al techo, obligándome a respirar. «Sal de aquí», me supliqué a mí misma en