De vuelta a la realidad.
MILA.
Corrió hacia mí y lo estreché con una fuerza que casi lo deja sin aliento. Esos bracitos rodeando mi cuello eran la medicina que necesitaba para olvidar mi tormento. Liam bajó a Gala y ella también corrió hacia mis brazos. Los abracé a ambos, aspirando su olor a infancia y jabón, hasta sacarles una risa.
Saludé a Liam con un beso en la mejilla. Él insistió en llevarnos a casa para que descansara, pero mi mente ya estaba en otro lugar.
—Llévame al hospital, por favor —le pedí.
Liam