Hugo frunció el ceño y bajó la mirada, como si apenas en ese momento lo notara. El oficial se les acercó con paso rápido, aún con la tensión del momento vibrando en el aire.
—¿Está herido? —preguntó con tono firme, ya evaluando la mancha roja.
—Estoy bien —respondió Hugo de inmediato, aunque Iris lo miró con una mezcla de incredulidad.
—Estás sangrando —dijo Iris, con voz más alta, tomando con suavidad su brazo.
Un hilo rojo manchaba la tela de su camisa, extendiéndose lentamente desde el hombr