El celular de Alec comenzó a sonar, rompiendo el silencio cómodo que los envolvía mientras los sollozos de Serethia se iban apagando. Decidió ignorarlo, pero el sonido persistió hasta que ella se apartó un poco.
—¿Es el… celular? —titubeó, como si no estuviera segura del nombre del objeto.
—¿Estás bien? —Alec ignoró su pregunta, más preocupado por su estado, acariciándole otra vez la mejilla.
La chica asintió, restregándose un ojo, y Alec hizo el mismo gesto después de mirarla por algunos segu