El taxi avanzó lento, y en cada semáforo parecía cerrarse más la opresión en su pecho. No era dolor físico… era algo más profundo, que no tenía explicación científica aparente. Al llegar a su apartamento, todo estaba sumido en silencio… uno que lo sofocaba casi tanto como aquel lugar del que había huido. Y eso le dio la constancia de que esa noche también seria de insomnio.
Resignado, cerró la puerta y sus pasos lo llevaron directo a su habitación. Era irracional, lo sabía, pero era como si alg