Un aroma cálido y familiar se coló entre sus sueños, atravesando la neblina que la mantenía atrapada. Era más fuerte, más vívido, como si ningún detergente pudiera ocultarlo. Al principio, pensó estaba soñando, pero la sensación que le provocaba era demasiado real… demasiado intensa.
Sus párpados se movieron y, poco a poco, se abrieron. Pero la luz que se filtraba por las cortinas la obligó a parpadear varias veces, mientras buscaba alrededor de la habitación. Alec no estaba a su vista, pero e