Por un instante, pensó en cubrirse los oídos. Pero eso habría sido contradictorio a todo lo que le habían enseñado que debía ser: firme, imperturbable, inquebrantable...La digna pareja del rey Alfa.
Alec, notando su tensión, tomó su mano enguantada. Serethia bajó la vista hacia el contacto, luego lo miró a él, pero no dijo nada. Estaba demasiado sorprendida por el hecho de que su toque no había causado ninguna reacción en ella. Ningún dolor.
Solo calor.
—Vamos —dijo Alec en voz baja.
La jaló co